Ni se os ocurra ser ricos, no. Ni se os
ocurra siquiera querer ser ricos. Ni en broma. Ya estáis advertidos. ¡Oye! Lo
digo en serio, ¡sacarlo de vuestras cabezas! Desde luego, ¡qué poca vergüenza tenéis!,
¡querer ser ricos! Ni hablar, eso no. Feo, sucio. Caca. ¡Agg! ¡Ser rico está
mal! ¡No lo hagáis! Ser rico es malo. Repetid conmigo, (como diría una madre
cabreada, segura de que no le vamos a hacer caso), repetid: No-quiero-ser-rico.
Ni triunfador millonario, (que va en el mismo paquete, según tengo entendido).
Aunque solo de oídas, porque practicar lo que se dice practicar lo de ser
millonaria y triunfadora no lo he probado aún, y si aplico la moraleja de la
película de “El poder del dinero” no lo seré, porque no quiero serlo, no vaya a
ser que se cumpla lo que deseas y… la caguemos,
perdón, la fastidiemos.
Pues
eso, que ayer me fui al cine por dos razones. Una, llovía a chuzos y en el
cine, estaba a cubierto y lejos de una buena pinga, y dos, tenía un cupón de
descuento del 40% del precio de la entrada. Mirando la cartelera, volviendo a
mirarla, remirándola,…elegí “El Poder del dinero”, a pesar de que parecía que
en el trailer te contaban la película entera (y te la cuentan), aunque tenía la
esperanza de que no fuese así, y de que sale Harrisond Ford, que nunca me ha
entusiasmado. Sin embargo, debo reconocer que los verdaderos protagonistas de
la película no están nada mal. El “prota” (Liam Hemsworth, al que acabo de buscar y me
enterado de que salió con Miley Cyrus, y ahora ya si que no solo no me gusta
sino que…, mejor no digo más) y los coches de lujo y las mansiones. Los clubs
donde se reúnen no me gustan tanto, demasiado fúnebres para mi gusto.
Es
curioso porque se pasan media película haciéndote creer que no hay nada mejor
que ser rico, poderoso, triunfador y un ambicioso sin escrúpulos como todos
ellos. Viste como ellos, piensa como ellos, vive como ellos. Pero resulta que
al final son todos unos cretinos y la vida de rico no solo es una mierda sino
que no es nada recomendable. Esa es la moraleja. No seas rico. Pues no. Me
niego. El que quiera ser rico que lo sea, si ese es su sueño, es perfecto.
Igual que el que quiera tener la mejor tabla de surf del mundo, o ser el
cocinero de su propio restaurante. Cada uno que tenga los sueños que quiera y
que luche por hacerlos realidad. El problema no son los sueños, sino las
personas y cómo nos comportamos. Puedes vivir en una casa con veinte cuartos de
baño y tener varios coches de lujo, de marcas que ni conozco (Ferrari, sí a esa
la conozco) y ser feliz y ser una buena persona y disfrutar de la vida sin
pagar un precio muy alto, igual que puedes ser feliz en una casita pequeña con
un Panda (un Seat), todo depende de lo que quieras y necesites para ser feliz.
Para
pasar el rato, la peli, no está mal, aunque no ganará ningún Oscar, creo. Pero
que quede una cosa clara. Podemos tener los sueños que queramos tener y pueden
hacerse realidad, y sin miedo. Con cabeza. Por eso, no lo olvides: Vive tus
sueños.
Sonreír, que la sonrisa es
gratis y muy sana. (Por cierto, que he vuelto, o al menos me acerco). ¡Feliz
domingo!
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