miércoles, 8 de abril de 2015

La compañía hace al sitio


Hoy pasé por delante de nuestra cafetería y estaba cerrada, tenía las cortinas echadas y un papel en la puerta. Y me vino a la cabeza una imagen nuestra tomándonos un café en la mesa del fondo, charlando y riendo. También pasé por nuestro parque, ese por el que caminamos observando lo que hay a nuestro alrededor, a veces comentándolo otras simplemente paseando, siempre mirándonos, siempre nuestra mirada cómplice, esa con la que hablamos sin hablar. Esa tienda que te encanta porque tiene cosas únicas, especiales, ha cambiado de dueños.
El cartel de la puerta de la cafetería pone que se vende el local, esa cafetería que en realidad no es nuestro lugar porque nunca hemos estado pero en el que podríamos haber compartido confidencias y risas. Supongo que es el reflejo de lo que pudo haber sido y no fue. El parque está ahí cada día pero es un parque más por el que la gente pasa sin mirar. La tienda existe y podría ser única y especial en sí misma, igual que cualquier sitio por el simple hecho de compartirlo contigo.
No importa el sitio, importa la compañía porque hace único el momento y el lugar.

Soñemos

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