miércoles, 7 de enero de 2015

El fuego de la chimenea

Se hace tarde, el sol se ha ido hace ya rato y fuera, el frío está cubriendo todo de un baño blanco helado. He encendido la chimenea con la leña que tú recogiste el otro día, me ha costado, no te creas. Cuando lo haces tú parece más fácil o haces que parezca fácil, como todo lo que tú haces. La cena está en el horno para que no se enfríe. Te esperaré para cenar, no hay nada especial, solo una pizza, la he hecho yo, eso sí, como a ti te gusta con mucho tomate y quesos variados. He abierto una botella de vino, ya le he dado unos cuantos sorbos, está rico, no, lo cierto es que no me sabe bien. No entiendo de vinos, y no me gustan, tú haces que me gusten al acompañarme, pero este no me sabe bien, aunque seguro que es bueno, lo escogiste tú, como todos los que hay en la despensa. He abierto la botella y me he llenado una copa mientras te espero junto a la chimenea. También he apagado las luces, las llamas del fuego iluminan el salón. Estoy es el suelo sentada mirando el fuego y abrazando mis piernas, mientras te espero a que seas tú quien me abrace. Espero tu llegada, tu compañía, tu mirada, compartir la copa de vino, tu sonrisa, morder el mismo trozo de pizza, mirarte embobada mientras me cuentas tu día, alguna broma en el trabajo, y yo te miro. Y entre copa y copa, y bocado y bocado, me besas y sonrío, me vuelves a besar y sonríe mi corazón mientras nos dejamos querer por el calor de nuestros cuerpos a la luz de la chimenea.

Hoy soñaré contigo, disfrutando del calor del fuego y de la copa de vino

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