Una canción abre la caja de los recuerdos y
lo remueve todo por dentro. La vida
empieza hoy, ha sido escucharla de nuevo y volver todo a girar en mi
interior. Una lágrima asoma por el ojo sin llegar a caer por mi mejilla. Se
deja ver, observa el abismo y aguanta en el borde igual que me ocurrió a mí
hace ya mas de un año, que observé el abismo, mejor terraplén y aunque me
tambaleé, me quedé arriba, que era abajo, en el fondo, muy el fondo. Me costó
salir, o al menos yo creía que había salido, pero ha sido escuchar la canción y
volver a verte frente a mí. Volver a escuchar tu voz, ver tus ojos desnudarme,
sentir tus manos en mi espalda, tus labios en mi cuello, tus susurros en el
oído, tu sonrisa al mirarte, has vuelto a mi vida con solo las primeras notas
de la canción, después de meses dejándote atrás. Ahora sé que no puedo, que no
puedo olvidarte, ni hoy, ni ayer, ni mañana podré, ahora sé que lo único que
puedo es aprender a vivir sabiendo que no me queda de otra que dejarte un hueco
en mi corazón, lo mas pequeño que pueda porque sacarte no puedo.
Sé que la vida sigue, que tú las has
seguido, por eso te fuiste, eso dijiste, que te ibas, yo me quedé. A mí me
costó mucho tiempo retomar la vida. Quiero pensar que a ti también te costó
aunque no lo sé porque desapareciste. Sé que la decisión fue difícil y puede
que la mejor para los dos, la tomaste tú, yo no hubiera podido. Ahora lo sé, siempre
te amaré, pero cada día un poco menos. Y sí, la vida empieza hoy.
Soñaré, porque me gusta soñar
(La vida empieza hoy, de Sergio Dalma)
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