domingo, 25 de enero de 2015

Nuestra Vespa

Hoy he cometido una locura y todo por tu culpa. Acabo de comprar una Vespa. No he podido evitarlo, la he visto con el cartel de Se vende colgado del manillar y me faltó tiempo para llamar al teléfono y decirle que la quería. Sin ni siquiera preguntarle el precio.
Es la Vespa que conducía el día que nos conocimos. ¿Lo recuerdas? Yo iba en mi motocicleta por el centro de Avilés a la hora de la siesta. Entonces se podía andar con vehículos por la plaza España y alrededores, no como ahora. Pero mi moto estaba algo mayor y echaba humo y yo, sin saber lo que hacía, la aceleraba y forzaba cada vez mas. Un policía me mandó parar y quiso multarme por hacer ruido y contaminar. Yo me puse nerviosa y empecé a gritar y a discutir con él. De la nada apareciste tú, me pasaste tu brazo por mi hombro, y me diste un beso muy light en los labios, después te dirigiste al policía y le dijiste que no me multase, a mí, a tu novia. Primera noticia que tenía, porque ni siquiera habíamos hablado alguna vez. Es cierto que coincidíamos en un bar que los dos frecuentábamos, pero nada mas. Conocías al policía, él se rió y dijo que por esta vez pasaba. Yo estaba quieta, incrédula, viendo como gesticulabas y hablabas con él, sobre mí, las motos, las mujeres,… como si yo no estuviera delante, aunque no parabas de mirarme.
Os despedisteis con un choque de manos, mas de amigos que de conocidos, y te sentaste en la Vespa, me mandaste sentarme detrás tuyo y cogerme a ti. Lo hice sin protestar, asintiendo sin más. Fue nuestro primer paseo, el primero de muchos.
Hoy cuando llegues a casa, al entrar en el garaje, verás la moto, nuestra moto. No tenía que haberla vendido nunca, pero hoy ha vuelto a casa. A nuestra casa.  

Esta noche soñaré con aquel paseo.
 

2 comentarios: