lunes, 16 de marzo de 2015

No venías

Mirar por la ventana y no verte, bajar al portal y no encontrarte, salir a la calle y buscarte desesperada por cada lateral, por cada rincón, por si no encontrabas mi casa. Desesperada por verte venir, desesperada por no verte, por no querer ver que no ibas a llegar. Levantar la vista al cielo y encontrarme con que ni la Luna me acompañaba. Sí lo hizo esa lluvia fría que entró en mis huesos y se clavó durante días en ellos, en mi piel, en mis poros. Ese frío que se agarró a mí como no lo has hecho tú.

Me acurruqué en la acera dejando que la lluvia me golpease no sé si como castigo por no saber tenerte o porque me daba igual el lugar para llorar. Llorar en soledad sin ganas de volver a casa porque en casa no estabas.

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