Esta semana me ha pasado rapidísimo, ¡¿y a
quién no?! Si entre el ingreso en el hospital de la Duquesa de Alba, noticia que abría los informativos matinales, su
traslado al Palacio de Dueñas, su fallecimiento, el velatorio-exposición en el
Ayuntamiento, su funeral y posterior… (ya estoy agotada) ha sido un no parar y
para colmo a la Pantoja
se le ha ocurrido ingresar en prisión. Yo que estaba esperando a que la escoltara
la Policía o la Guardia Civil hasta la cárcel,
llevando unas bonitas pulseras-esposas en las muñecas, último modelo de Gucci,
va ella y se adelanta y entra voluntariamente, con dos meses de retraso, pero
voluntariamente. Y claro, no entra porque haya robado, o ayudado a blanquear
dinero, (o los delitos por los que le hayan sentenciado) no, entra por dar
ejemplo. Claro, yo en mi humilde ignorancia creía que el motivo de su entrada
en prisión era por ser una delincuente, pero va a ser que es por enseñarnos a
todos. La justicia la utiliza como ejemplo y ella muy amablemente se ofrece
voluntaria.
Y para terminar la semana y animar el finde, al pequeño Nicolás se le ocurre intentar quitarles
protagonismo a las dos damas anteriores, defendiéndose en los medios de
comunicación, el pobre es nuestro
salvador, él con su edad, todo un hombre veterano y con gran experiencia, era
utilizado por el CNI, la
Moncloa y Zarzuela, porque él y solo él podía ocuparse de
temas tan importantes como el de la Infanta
Cristina o los Puyol y nosotros, los españoles, encima no se lo agradecemos y para rematar, lo han detenido porque sabía demasiado y se les había ido el asunto de las manos a los de arriba.
Y hasta aquí puedo leer, o escribir en este caso. La duquesa, que
descanse en paz, a Isabel Pantoja le digo que intente descansar en su nueva cama, y al
pequeño Nicolás, que crezca.
Recordad, la sonrisa es muy sana y
gratuita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario