domingo, 30 de noviembre de 2014

Ana Mato y el Black Friday, ¿lo mezclamos?

Corregidme si me equivoco, pero ¿Ana Mato ha dimitido, verdad? ¿O la han invitado a irse, no? A mí eso me da igual, la verdad, o casi igual. El caso es que se ha ido. ¿Por qué se ha ido, verdad? No lo tengo muy claro, ¿también ha dejado su puesto de diputada, verdad? Ese no. Se ha ido a medias, siempre se van a medias. Dicen que a Fabras se le han acabado los ases en la manga para evitar la cárcel, permitidme que lo dude. El pequeño Nicolás sigue hablando por los platós y la Fiscalía se pone a perseguirlo. Teresa Romero habla para todos a veces, o para un plató solo para algunos, me da igual, la verdad, o casi igual. Lo que ya no me da igual es lo de su perro, que lo han matado para nada, por nada y encima aquí no ha pasado nada, ¿total es un perro, verdad?
Además hemos sobrevivido al Black Friday, ¿porque lo hemos hecho, no? Unos lo critican porque viene de EEUU, otros porque es un invento con el que se forran los comercios, otros… y yo me pregunto por qué tenemos que criticarlo todo. Tanto nos cuesta vivir y dejar vivir. Es tan fácil como que quienes quieran ir y comprar que vayan, (o hubiesen ido) y los que no que no vayan (o no fuesen). Lo trágico es quienes quieren/necesitan comprar y no pueden porque no tienen con qué. Ellos sí que tienen derechos y nadie se los reconoce ni se los dan. Derecho a tener una vida digna, a comer, a calentarse, a vestirse, a vivir, tan simple como a vivir, sin necesidad de que vayamos a llenar las cajas que el Banco de alimentos ha dejado en los supermercados. Y sí, menos mal que los del montón somos solidarios y las llenamos, que los ricos, cada día en España son más ricos (parece ser que salvo Amancio Ortega que ha donado a Cáritas y al Banco de alimentos limosna para él, milloncejos para los demás, aunque lo ha hecho y olé por él) y los políticos no lo hacen. Pero lo importante es que no debería ser necesario, porque los políticos y sus políticas deberían hacer que no hubiese gente necesitando pedir para comer, que no hubiese gente que necesite comida precocinada porque tampoco tiene para cocinarla. Vergüenza me dan los políticos, pero vergüenza debería darles a ellos.
Busco alguna noticia agradable de esta semana para que pueda despedirme con una sonrisa y la encuentro, Ridley Scott ha dicho que, “Bardem es un agonías y que es Penélope quien lleva los pantalones,  Javier es la chica, que se ahoga en un vaso de agua”. Dicho así es, puede ser, gracioso, pero también muy bonito. Bardem es un tipo enamorado y padre de familia, Ridley.  

Ya sabéis, sonreír mucho que es sano y gratuito

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