Un día duro el mío, el tuyo seguro que
también, pero no te importa, solo te interesa el mío, el que he vivido yo,
quieres escucharme, cuidarme, mimarme. Me esperas en casa cuando llego, querías
ir a recogerme al aeropuerto pero no llegabas así que quedamos en que me
esperarías en casa.
Corriste desde tu trabajo para llegar antes
que yo, para llegar a tiempo de abrirme la puerta al sentir el ascensor, a
tiempo de recibirme con una sonrisa, un beso y un abrazo que me hacen olvidar
todo. Esa misma sensación que me transmites al acercarme a ti es la única que
me ha hecho sobrevivir hoy, las ganas de verte, de tenerte, de besarte, de
quererte.
Me llevas hasta el baño después de quitarme
el abrigo y posar mi bolso, me guías hasta una bañera blanca de espuma y una
luz suave de velas pequeñas, suena música como a lo lejos, casi no la noto pero
la oigo, igual que oigo tus susurros en mi cuello, tu respiración mientras me
desabrochas la cremallera del vestido, tus manos que se ocupan de despojarme de
las medias primero y de dejarme desnuda después, las mismas manos que me ayudan
a esconderme bajo la espuma pegada a ti.
Soñaré contigo esta noche, una noche más
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