miércoles, 17 de diciembre de 2014

Bajo la espuma

Un día duro el mío, el tuyo seguro que también, pero no te importa, solo te interesa el mío, el que he vivido yo, quieres escucharme, cuidarme, mimarme. Me esperas en casa cuando llego, querías ir a recogerme al aeropuerto pero no llegabas así que quedamos en que me esperarías en casa.
Corriste desde tu trabajo para llegar antes que yo, para llegar a tiempo de abrirme la puerta al sentir el ascensor, a tiempo de recibirme con una sonrisa, un beso y un abrazo que me hacen olvidar todo. Esa misma sensación que me transmites al acercarme a ti es la única que me ha hecho sobrevivir hoy, las ganas de verte, de tenerte, de besarte, de quererte.
Me llevas hasta el baño después de quitarme el abrigo y posar mi bolso, me guías hasta una bañera blanca de espuma y una luz suave de velas pequeñas, suena música como a lo lejos, casi no la noto pero la oigo, igual que oigo tus susurros en mi cuello, tu respiración mientras me desabrochas la cremallera del vestido, tus manos que se ocupan de despojarme de las medias primero y de dejarme desnuda después, las mismas manos que me ayudan a esconderme bajo la espuma pegada a ti.

Soñaré contigo esta noche, una noche más

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