miércoles, 10 de diciembre de 2014

Juntos en la estación

Subida en el autobus miré por el cristal buscándote. Quería verte como tantas otras veces que me acompañabas hasta la estación y esperabas a que se fuera el autobús, siempre mirándome sin quitarme ojo, medio protegiéndome, medio seduciéndome con la mirada, a mí me parece que me seduces, quiero creerlo. Esa sensación de que todo estaba bien que me transmitías en las mañanas frías de invierno en que yo no quería irme pero tú hacías que me fuera fácil, al menos mas facil que irme sola. Llegabas conmigo algunas veces otras, me alcanzabas allí, siempre, cada día. Tu cogías otro autobús media hora mas tarde, pero allí estabas, conmigo, haciendo mi espera mas llevadera, contándome historias absurdas o diciéndome lo guapa que estoy, cuando es imposible porque me acabo de levantar y aun llevo esa cara de medio dormida, de tengo sueño que tarda aun horas en desaparecer cuando no quieres levantarte porque prefieres seguir soñando, soñando contigo cada noche, y me despierto deseando verte, verte cada día, cada mañana.
 Tú tienes tu vida y yo la mía, solo nos vemos por las mañanas, cada mañana en la estación, pero con eso me conformo, me digo que tengo que conformarme. Con tu compañía, con tu sonrisa, con tu mirada, con tenerte esos minutos, que son horas en mi recuerdo.
Hoy te busqué pero no estabas, el frío me pareció inmenso, hasta en el autobús sentía que el frío me entraba hasta los huesos. No estabas, quería perderlo y esperarte pero no puedo esperar algo que no es mío. Te vi cuando el autobús ya se iba, llegabas acompañado, no me gustó tu compañía. Sin embargo me buscaste, siempre sentada en el mismo asiento, allí me encontraste, mirando tu mano abierta despidiéndome, tal vez saludándome. Puede que fuese un adiós, prefiero creer que fue un hasta mañana.

Soñaré contigo, que mis sueños son míos y los comparto contigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario