Llega Nochevieja y nos obsesionamos con el
vestido, la fiesta, la cena,… yo prefiero pensar ya en Año Nuevo. Un instante,
un pequeño salto a medianoche con una copa de champán en la mano, la boca llena
de pepitas y alguna que otra uva y abrazos y besos con amigos, familia y
desconocidos; y así, con todo y sin más, cambiamos de año y parece algo tan
simple como una medianoche más hará que toda tu vida cambie.
Ilusiones, esperanzas, deseos,… Una parte
de nosotros quiere soñar y otra se queda pegada a la realidad, yo no sé con
cual quedarme, la real no me entusiasma, debería hacerlo, pero no lo hace; y
los sueños, los sueños tal vez me queden grandes, aunque una vez me dijeron que
no hay sueños pequeños, sino solo sueños.
En cualquier caso, hay algo que sí tengo
claro, llega un año nuevo, tenemos que vivirlo y mejor con una sonrisa. Feliz
2015.
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