lunes, 2 de febrero de 2015

Ahí estabas tú

Las mejores cosas ocurren sin planearlas. Cuántas veces he oído eso, muchas. Y lo mejor es que es cierto.
Te conocí sin esperar conocerte. Apareciste de repente preguntando quién era yo. Al volver de la barra ahí estabas mirándome y llamando mi atención. Te pasaste la noche tonteando, ibas lanzado y hasta un amigo te dijo que bajaras la velocidad, te dio igual. Eras de esos chicos poco recomendables, pero yo no supe, o no quise evitarte, creo que mas bien lo segundo, porque siendo sincera ni lo intenté. Te veía sonreírme, cogerme para bailar y me dejaba llevar. Me fui antes de lo que debía, aunque mucho mas tarde de lo que tenía pensado. Iba para una copa y acabé con bastantes mas.
Para cuando llegué a casa ya me habías dicho que era guapísima y me habías subido los colores. Se lo dirás a todas, lo sé, pero prefiero pensar que me lo dijiste de verdad. Antes de acostarme, ya habíamos quedado para el día siguiente.
Estaba convencida que al día siguiente no nos veríamos, que la fiesta lo había provocado todo, y todo se iría con el fin de la fiesta, pero sin embargo me llamaste para concretar la hora. No eres especialmente amable, ni atento, ni mucho menos un caballero. Tu forma de hablar, de escribir por whatsapp me confunde. No estoy acostumbrada a tu estilo, no es el mío.
¿Nos vemos a solas? Me dijiste

Hoy soñaré contigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario