Las mejores cosas ocurren sin planearlas.
Cuántas veces he oído eso, muchas. Y lo mejor es que es cierto.
Te conocí sin esperar conocerte. Apareciste
de repente preguntando quién era yo. Al volver de la barra ahí estabas mirándome
y llamando mi atención. Te pasaste la noche tonteando, ibas lanzado y hasta un
amigo te dijo que bajaras la velocidad, te dio igual. Eras de esos chicos poco
recomendables, pero yo no supe, o no quise evitarte, creo que mas bien lo
segundo, porque siendo sincera ni lo intenté. Te veía sonreírme, cogerme para
bailar y me dejaba llevar. Me fui antes de lo que debía, aunque mucho mas tarde
de lo que tenía pensado. Iba para una copa y acabé con bastantes mas.
Para cuando llegué a casa ya me habías
dicho que era guapísima y me habías subido los colores. Se lo dirás a todas, lo
sé, pero prefiero pensar que me lo dijiste de verdad. Antes de acostarme, ya
habíamos quedado para el día siguiente.
Estaba convencida que al día siguiente no
nos veríamos, que la fiesta lo había provocado todo, y todo se iría con el fin
de la fiesta, pero sin embargo me llamaste para concretar la hora. No eres
especialmente amable, ni atento, ni mucho menos un caballero. Tu forma de
hablar, de escribir por whatsapp me confunde. No estoy acostumbrada a tu estilo,
no es el mío.
¿Nos vemos a solas? Me dijiste
Hoy soñaré contigo
No hay comentarios:
Publicar un comentario