miércoles, 25 de febrero de 2015

Mi carrera

Llegué corriendo sabiendo que probablemente lo perdería. Esquivé a muchas personas a las que les daba igual que yo llegase tarde, no se apartaban, me veían correr pero seguían inmóviles en sus vidas. Corrí por el aeropuerto buscando la puerta, necesitaba pasar por seguridad sin perder tiempo, pero había cola, demasiada gente y llegaba tarde. Pedí que me dejasen pasar, algunos lo hicieron, me miraban raro aunque sé que en realidad no me veían, solo me miraban. Algunos sorprendidos otros ni siquiera eso. Cuando logré pasar, corrí hasta el embarque y entregué el billete. Estaban cerrando la puerta y tuve que gritar para que me esperasen. La auxiliar de vuelo meneó la cabeza con disgusto pero dejó que entrase en el avión.
Estaba ahogada de correr cuando llegué a mi asiento. Y quise bajarme del avión cuando no te vi allí. La respiración se me paró. No sentía el latido de mi corazón. No tenía pulso, me vi caer, me desvanecía por dentro.

Cuando abrí los ojos allí estabas tú, cogiéndome en brazos, evitando que cayese al suelo. Como siempre tú estabas allí para cuidarme, para sujetarme, para mantenerme en pie o levantarme cuando me caigo. Tú. 

Soñemos

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