Cualquier relación sea de lo que sea,
laboral, de amistad o de amor se basa en la confianza. Debes confiar en la otra
parte, y ser recíproco para que se pueda decir que existe dicha relación.
Al principio cuesta ganarla, hay gente que
confía rápido, como yo, y otros mas reacios a los que les cuesta más.
Normalmente lograr esa confianza implica esfuerzo y constancia, lograr que
pierdan esa confianza es solo un momento, con un hecho, una actuación y dejan
de confiar en nosotros o nosotros dejamos de confiar. Es así de fácil y
sencillo. Algo que cuesta mucho conseguir y que es muy valioso, se evapora en
un instante. Y hace que luego seas mas reacio a confiar, que desconfíes de
todo, de cada palabra, de cada comentario, y todo porque alguien ha jugado
contigo y le ha dado igual hacerlo y mentirte, o decir la verdad a medias,
porque eso, es mentir aunque sean mentiras disfrazadas. El lobo también se
disfrazó de abuelita, y seguía siendo un lobo con la boca muy grande.
Cuando conoces a alguien mas allá de que te
guste o de la química que pueda existir, la base de que avance y dure es la
confianza, pero hay que tener cuidado no vaya a esconderse tras la ilusión de
un comienzo o las sonrisas fortuitas. Dar un paso adelante cuesta lo suyo pero
una mala respuesta implica varios hacia atrás. Lo que un día es perfecto, al
día siguiente tras posar la cabeza en la almohada, puede dejar de serlo.
Es un
juego al que hay que decidir si quieres jugar, y la respuesta afirmativa
depende de la confianza o de la ausencia de ella.
Si confías beberás, si te lo piensas, mejor no bebas.
Yo bebo porque he optado por confiar en las personas, y me arriesgo hasta a beber con los ojos cerrados.
La vida misma

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