Estabas hablando con tus amigos, o al menos
con otros chicos, parecía que os lo pasabais bien, risas, charla, algún que
otro trago a las cervezas,… Mientras, yo estaba enfrente, sentada en un banco
mirándoos y esperando al bus. Llegaba tarde, era tarde, mas de lo normal, me
había entretenido en el trabajo y ahora tenía que esperar al último.
Miré de nuevo la hora, y al levantar la
cabeza estabas delante de mí, me dijiste que era tarde para estar sola y
esperando. Me preguntaste a dónde iba y con la voz temblorosa acerté a darte la
calle donde vivo. En ese instante se puso a nevar, los dos levantamos la cabeza
hacia el cielo y luego nos miramos, parecía como si nunca hubiésemos visto
nevar.
No nos importaba que la nieve nos mojase,
estábamos allí, quietos, mirando el uno al otro mientras nevaba. Cuando yo menos
lo esperaba, me cogiste de la mano y tiraste de mí, nos subimos al tranvía que
pasaba y me acompañaste hasta casa. Te invité a subir y negaste con la cabeza.
Mañana, me susurraste al oído después de darme un beso en los labios.
Que sueñes bonito, yo soñaré contigo.

Increíble!!!!!
ResponderEliminarMuy amable
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