Qué bonito sería escaparnos una noche y ver
la ciudad así, de lejos, en las afueras, desde lo alto, en la compañía de la Luna, pequeña, dejándola que nos observe de reojo. Verlo todo en la
distancia, sin pensar en nada, y juntos. Ver las luces que tan bonita la
iluminan, intuir las calles por las que caminamos a diario, los edificios que
nos separan cada día. Tú en el tuyo, yo en mi casa. Esa ciudad que tanto nos
gusta y que sin embargo nos distancia.
Tú tienes tu vida y yo la mía. Nada es
perfecto, y esto menos. Quién busca la perfección, yo no. Ni la busco ni si
existe la quiero. No quiero aburrirme, quiero vivir el momento sin punto final.
Quiero recorrer la vida de tu mano, como el turista camina por las calles,
descubriendo lugares nuevos, mágicos. Volviendo a los que le gustan y
fotografiando aquellos que quiere recordar, para crear un álbum de imágenes, de
momentos, de recuerdos, de nosotros.
Se puede soñar despiertos, soñemos.

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