No recuerdo qué día llegaste a mi vida. Ni
si yo te hablé, o lo hiciste tú. No lo recuerdo, porque no pensé que fueses a
entrar en mi vida, y sin embargo ahora te pienso. Estás ahí, escondido,
apareces cuando menos me lo espero, y te vas cuando no quiero. Nada puedo
hacer, salvo disfrutarte cuando estás y añorarte cuando no te tengo. Me gusta
hablar contigo, aun más reírme en tu compañía. Divertirme, disfrutar del momento. Compartir tiempo contigo es un
lujo que valoro aunque a veces lo disimule. Me calmas sin esfuerzo y me dedicas
un tiempo que sé que no merezco. Haces fácil, lo que parece difícil, y
simplificas lo complicado. Acostumbras a tener la palabra apropiada a cada
momento y el consejo que necesito. No sé como has hecho para entrar en mi vida,
pero has entrado. No sé cómo has hecho para conocerme, pero me conoces. No sé
cómo has conseguido mi confianza pero la tienes.
Tienes esa mezcla de no sé qué, que atrae a
todos por igual, yo no soy especial, lo sé, soy alguien más de los que te
rodean, de los que dejas que te rodeen. Tienes esa magia que ignoras para
ganarte a todo el mundo. Eres buena gente, de lo mejor que he conocido, y tengo
esa suerte, la de conocerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario