lunes, 9 de febrero de 2015

Tu cámara ahora es mía

Cuando me giré me estabas sacando fotos, al principio creí que fotografiabas lo que había detrás de mí, pero solo había una pared fea llena de graffitis sin sentido, nada bonito, nada que pueda considerarse arte. Me sonreíste y seguiste dándole al botón de la cámara. Para cuando pude reaccionar y abrí la boca para decir no se qué, enfadarme tal vez, me dijiste, la cámara te quiere hasta con esa cara de enfado que tienes ahora. Aunque yo preferiría una sonrisa.
No sabía qué decir, simplemente me acerqué a ti, dispuesta a pedirte que borrases las fotos, no te conocía, no me habías pedido permiso,… no sabía porqué un desconocido me había estado haciendo fotos, una detrás de otra. Según me acercaba a ti, tú seguías enfocándome y hablando, no recuerdo lo que decías, tonterías, yo caminaba hacia a ti y tú caminabas de espaldas alejándote de mí. Me mirabas, fotografiabas, quitabas la cámara de tus ojos y me mirabas de nuevo y sonreías; y lograste hacerme sonreír.
Me sacaste muchas mas fotos, todos los días me haces fotos, a todas horas, ni siquiera sé que haces con todas ellas, ni dónde las guardas. Todos los días me haces fotos, y me encanta que aún sigas queriendo hacerlo, aun me gusta mucho más que sigas mirándome igual que aquel día cuando te descubrí fotografiándome por primera vez.
Ahora, y desde entonces, y mañana, tu cámara es mía.

Dulces sueños.

3 comentarios: