Siempre hay alguien que llega como un
huracán a nuestra vida y te la mueve a su antojo sin que puedas hacer nada.
Luego están los que llegan despacio, con calma, poco a poco, sin llamar la
atención mas que lo justo. Los primeros se van de la misma forma que llegan,
los segundos se quedan para toda la vida.
Tú llegaste a mi vida, no supe cómo ni en
qué momento hasta que con el tiempo me lo contaste. Siento que tuvieras que
hacerlo porque yo no te había visto aparecer. Reconozco que el principio casi
ni fui consciente de tu presencia, me hablabas suave, discretamente, como con
miedo a molestar, imposible con tu amabilidad. Con detalles bonitos, cauteloso
con cada uno de ellos, prudente. Me ganaste sin darme cuenta.
De repente una mañana supe que mi vida estaba
unida a la tuya para todo, sin darme cuenta eras imprescindible. Pensaba en ti
al levantarme, al acostarme, al despertarme. Estabas en mi mente y en mi
realidad. Me acompañabas a cada hora, a cada minuto, siempre podía contar
contigo. Una palabra bonita, una sonrisa, una mirada, una caricia, un beso. Y
después del primero otro, y otro beso mas hasta que tus besos fueron una
constante en mi vida.
Esta noche soñaré contigo, como cada noche.
��☺
ResponderEliminar